Investigación Coordinada por CEFEMINA (Costa Rica) y financiada por UNIFEMAna Landa Ugarte
En el cuadro anterior se presentan los datos existentes, comparando las fuentes oficiales con los casos obtenidos a partir del análisis periodístico. Lógicamente el número en el segundo caso es sustancialmente menor, dado que la prensa no publica todos los casos de homicidios existentes, sino aquellos que considera oportuno resaltar en función de las circunstancias.
Los casos encontrados se clasificaron según se indica en el siguiente cuadro
La información de prensa permite ubicar como femicidios el 63.4% de los casos durante el 2003 y el 45.5% el 2005. Si bien el porcentaje de femicidios respecto al total presentaría una leve disminución, en términos absolutos el número de casos ha aumentado. Si consideramos que en las primeras tres categorías se afirma, sospecha o no se descarta el hecho como femicidio, estaríamos ante el 90% de casos para el 2003 y el 84% en el 2005. Estos datos indican sin duda la magnitud y la importancia del fenómeno en nuestro país.a) No femicidios: aquéllos casos donde claramente las motivaciones/intencionalidad y circunstancias en las que se produjo el homicidio no aparecen rasgos de las relaciones de género.
b) Sospecha de Femicidio: En estos casos, si bien existen indicios de direccionalidad del asesinato contra la mujer, es decir, que era a la víctima a quien se pretendía asesinar, la insuficiente información no permite identificar si esta existía intencionalidad de género.
c) No hay datos: Aquellos en que la información resulta absolutamente insuficiente para afirmar con mínimos niveles de propiedad si este asesinato es femicidio, si no lo es, o si existen sospechas. En relación a los expedientes judiciales analizados, estos casos representan el 10%. En tal sentido, cabe señalar que los casos clasificados bajo el indicador de “no hay datos”, no estarían descartados como femicidios.
d) Femicidios: una clasificación basada en la identificación de escenarios
La caracterización de femicidios como forma extrema de la violencia contra las mujeres por razones de género, requiere la identificación de los elementos constitutivos del hecho violento y de las causas que lo provocan. Teniendo en cuenta que las relaciones de género se expresan en los diversos ámbitos de la sociedad y en diferentes dimensiones de las relaciones entre los hombres y las mujeres, el análisis y la clasificación se han realizado en base a los escenarios en los que se presentan.
Los escenarios se han definido a partir del rasgo predominante de las relaciones de género presentes en las características y circunstancias del femicidio. Para efectos de este estudio, se han identificado diez escenarios, 1)Relaciones de pareja y/o noviazgo entre el victimario y la víctima; 2)Relaciones de Ex pareja y/o ex novio entre el victimario y la víctima; 3) Relaciones de pretendiente o acosador entre el victimario y la víctima; 4) Violencia sexual; 5) Relaciones familiares; 6) El cuerpo de la mujer como territorio sobre el que se ejerce violencia (ensañamiento); 7) Casos vinculados a las maras; 8) Casos en los que las mujeres aparecen como territorio de venganza entre hombres; 9) Asesinatos de mujeres en el hogar como espacio simbólicamente femenino; y 10) Homicidios de mujeres en contextos de comercio sexual.
Las primeras cinco categorías están determinadas por el tipo de relaciones entre la víctima y el victimario, en las otras cinco categorías estas relaciones están más determinadas por las circunstancias y formas del femicidio.
Como puede verse en el cuadro anterior, el mayor número de casos de femicidios durante el 2003 se ubica en el escenario de los casos vinculados a las maras, mientras que en el 2005 son los casos donde la intencionalidad ha sido la violencia sexual. Cabe destacar que el número de casos que la prensa vincula a las maras es mayor que al que responde la clasificación que en este documento se presenta de forma específica, debido a que en el análisis se encontraron otros elementos que desde el punto de vista de las relaciones de género tienen un carácter predominante. Por ejemplo, si una mujer fue asesinada por un hombre que pertenece a las maras, pero la relación de ella con el victimario era de pareja, este caso se ha clasificado en las relaciones de pareja.
Características de los femicidios
El grupo de 16 a 20 años el más abundante, seguido del grupo de 21 a 30, es decir, los femicidios tienen lugar sobre todo en mujeres jóvenes, con un incremento de los casos de menores de 16 años entre los dos años de estudio.
La casa propia, como ámbito tradicionalmente femenino, es en gran medida también un lugar peligroso para las mujeres (25,3 y 18,5% para los dos años de estudio), aunque con una tendencia a la disminución a favor de las calles y lugares públicos. En relación al tipo de arma utilizada, en los femicidios predominan casi en la misma medida las armas de fuego que las armas blancas para ambos años analizados. En varios casos además se reporta la utilización de diferentes tipos de arma, como armas de fuego y machetes, golpes y armas blancas o incluso más de dos tipos diferentes, indicando seguramente el ensañamiento con el que se explicita la violencia en el cuerpo de las mujeres, en un porcentaje creciente de los casos que recoge la prensa.
Los datos relacionados con la persona victimaria son similares para los dos años analizados, siendo la pareja, bien sea esposo, amante o novio aquella que es identificada en un mayor porcentaje (17,7 y 10,9%), junto con la categoría “otro conocido”. En este caso normalmente la prensa reporta que se trataba de alguien conocido de la víctima porque salieron juntos de algún lugar, se les vio juntos o similar, aunque no se haya identificado a esta persona. En tercer lugar encontramos las personas familiares, bien sean el hijo, sobrino, padre o el hermano. En la mayoría de los casos, sin embargo el artículo no presenta elementos que puedan inducir a pensar en una relación previa entre la víctima y el victimario.
Si bien en la mayoría de los artículos de prensa no se da información relativa a evidencias de violencia sexual, en más de un tercio de los casos (31,6%) de femicidio del 2003 y el 17,4% del 2005, se reporta que la víctima fue violada. El número de cadáveres desnudos es de 21 y 16 respectivamente, aunque en el cuadro la cantidad aparece menor porque se indican únicamente aquellos casos donde el artículo no informa de otros datos de violencia sexual, más allá de la desnudez del cadáver. El número de artículos que señalan ataques sexuales es muy pequeño, existiendo únicamente 5 casos para el 2005.
En este sentido, y según señala la Procuraduría para los Derechos Humanos en su Informe sobre el fenómeno de los femicidios en El Salvador, “…en la mayoría de los casos la muerte violenta de una mujer o un niña es estadística por la causa final de la muerte, por lo que no se registra si hubo algún tipo de agresión sexual o violación antes del fallecimiento….. los delitos de violencia sexual a menudo no se descubren o se ignoran por las graves deficiencias existentes con respecto a la protección del lugar del delito y la reunión y protección de las pruebas. Con ello se denota que la falta de registros adecuados del tipo de violencia ejercida contra las mujeres y las niñas muchas veces produce que las muertes por violencia de género se reporten como homicidios comunes.”En relación a la presencia de signos de ensañamiento con la víctima y su cuerpo, aparacen diferencias significativas entre ambos años, indicando que en el 2005 el ensañamiento con los cuerpos de las mujeres se ha recrudecido, bien de forma real, o bien porque la prensa describe con mayor detalle e intensidad morbosa estos crímenes, dado que el número de casos donde no hay datos en relación al ensañamiento al que se ha sometido a las víctimas, es mucho menor para el segundo año analizado (12% frente a 55,7%).
Durante el 2003 aparecieron diversos cuerpos decapitados y algunos mutilados, y aunque ha disminuido el número de cuerpos decapitados de mujeres encontrados para el 2005, con frecuencia se encuentran cadáveres mutilados, donde faltan diversas partes del cuerpo.REFLEXIONES FINALES
La presión pública y la alarma social relacionada con el incremento de los homicidios en el país, ha dado lugar a que las instituciones públicas se preocupen por generar datos veraces y evitar inconsistencias e incoherencias en los mismos. Sin embargo, la cultura de “tolerancia social” ante los hechos de violencia de género contra las mujeres, en particular la violencia intrafamilar y los delitos sexuales queda reflejada en los propios instrumentos de las instituciones correspondientes para el registro de los casos de homicidio donde por ejemplo, la violencia sexual no aparece como característica a destacar.
Los femicidios existen en El Salvador, y sin duda representan un porcentaje elevado de los homicidios de mujeres que se producen, siendo estos ya de por sí un problema grave. Es necesario pues que las instituciones del Estado lo asuman como un problema real y grave, expresión última de la violencia de género contra las mujeres. En este sentido, es necesario que se sensibilicen y realicen esfuerzos sostenidos de forma colectiva y articulada para su visibilización y tratamiento. En este sentido se plantean algunas recomendaciones:
1. Que cada una de las instituciones competentes (FGR, IML y PNC) revisen sus diferentes formularios de recolección de información, que faciliten la visibilización de la violencia de género y de los femicidios desde el momento de producirse el hecho violento.
2. Es necesario que las organizaciones preocupadas por el tema, realicen incidencia en las instituciones públicas para que desagreguen todos los datos referidos a homicidios por sexo, a partir de los registros de levantamiento de información de las propias instituciones y los sistemas informáticos utilizados.
3. En el caso particular de la FGR, la desagregación de los datos según la clasificación de Homidicio Agravado que indica el Código Penal, podría facilitar la identificación de los contextos en los que se producen los asesinatos de este tipo.
4. A partir de mejorar estas vías de investigación, es necesario que el movimiento de mujeres reflexione y discuta colectivamente para consensuar el concepto de femicidio a utilizar, así como promover acciones de incidencia conjunta hacia las instituciones responsables, para que visibilicen, prevengan pero también persigan conforme los tratados internacionales establecen este tipo extremo de violencia contra las mujeres.
5. Por último resulta urgente que las instituciones públicas incorporen el concepto de femicidio, y dediquen esfuerzos a estudiar el fenómeno en nuestro país así como los contextos en los que se desarrolla, y de esta manera poder diseñar políticas, programas y acciones para la prevención y erradicación de los mismos.
Diario El Mundo, martes 07/06/05
Citado en Análisis de Convivencia y Seguridad Ciudadana El Salvador 2004.
Para poder obtener el artículo completo, solicitarlo a colectivafeminis@integra.com.sv
Artículo 129 del Código Penal, donde se valoran circunstancias de especial ensañamiento o familiares, entre otras.
Es evidente que la prensa no es la encargada de reportar todos los casos sucedidos. Cuando se presentan dos o más rasgos contemporáneamente, la clasificación se ha hecho en relación a aquel predominante.
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